Descubriendo el agua tibia.  ¿Miopía o ceguera profesional?

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Leyendo Cubadebate el pasado día 28, me invadió una mezcla de incredulidad e indignación. En un artículo titulado Puente de 100: ¿Nueva red de farmacias? El periodista Frank Martínez, con 15 años de experiencia en la profesión de comunicador, al parecer descubrió que en Cuba existe la “venta indiscriminada de medicamentos” y que quienes la realizan “ya ni siquiera se esconden”.

Parece que hasta ese día  el periodista no conocía  que la venta “por la izquierda” de medicamentos existe hace años en el país debido a la falta en las farmacias de una lista cada vez más amplia de  productos y que el fenómeno  alcanzó su “esplendor” a partir de 2021 cuando, ante la imposibilidad del Estado para satisfacer de manera eficiente las necesidades de medicamentos de la población, se decidió admitir la importación por parte de pasajeros de medicamentos sin limite de cantidades y exentas del pago de derechos de aduana, medida que se amplió posteriormente a la paqueteria y a un amplio listado de insumos médicos.

Recuerdo que en los años 2021 y 2022  en los medios se explicaba esta medida como una manera de ayudar a la población ante el desabastecimiento en la red de farmacias y si mal no recuerdo, en una Mesa Redonda un funcionario de la Aduana cubana explicó – como un gran logro – que  en los primeros meses habían entrado por esta vía miles de kilogramos de medicinas.

Muchos nos preocupamos por las posibles consecuencias negativas de la medida pues, aunque por una parte era muy beneficiosa y se convertía practicamente en la única vía por la que la población podía acceder a los medicamentos que necesitaba, por otra parte introducia también peligros como la creación de un mercado negro con muy altos precios y una poca confiabilidad en la calidad de las medicinas.

Desde aquellos años,  la  disyuntiva fue clara:  O no tienes medicinas cuando te enfermas o tienes que comprarlas caras en la bolsa negra, pues lo único cierto es que el Estado no puede venderlas en la farmacia.

Pero ese mercado ilegal, aunque permitido y hasta aupado, ha sido y es  cualquier cosa menos escondido. La venta de medicinas no solo se producía -y se produce- en los barrios y las calles de toda Cuba, ante la vista de autoridades y población, sino que se anuncia en las redes como si fuera lo más normal del mundo a través de grupos públicos que en ocasiones brindan hasta servicio a domicilio.

Y hoy, mientras leo el artículo de Cubadebate me pregunto: ¿dónde diablos estaba el periodista Frank Martínez cuando todo esto sucedía (se graduó de  Comunicador en 2010)? ¿Dónde diablos ha estado todos estos años cuando las redes se llenaban y se llenan de inescrupulosos haciendo dinero con la necesidad de un pueblo y  la  incompetencia de las  políticas del Estado?

En el artículo, el sagaz periodista se pregunta, entre otras cosas,  ¿quién garantiza que estos medicamentos son seguros y quién controla su autenticidad y estado? como si fueran preocupaciones nuevas que acaba de descubrir.  Y yo me pregunto: qué clase de periodista es aquel que antes de hacer un artículo como este, no busca y explora los  antecedentes de lo  que informa y habla en presente, de cosas que son del pasado.

Frank termina su novedoso artículo señalando que “ La venta indiscriminada de medicamentos ….. no es solo un síntoma de escasez: revela fallas en la fiscalización…” sin mencionar siquiera que pese a todas las dificultades que señala, la  venta en bolsa negra de medicamentos ha sido – y es –  la principal manera que ha tenido la mayoría de la  población para no  enfermar o, al menos, mantenerse viva y que cosas como la Farmacia de 100 y Boyeros solo desaparecerán cuando el Estado sea capaz de garantizar los medicamentos en las farmacias legalmente establecidas o, por ejemplo, se autoricen farmacias privadas a los TCP.

Realmente, es conocido lo difícil y complicado que resulta ejercer la profesión de periodismo, pero quienes deciden intentar hacerlo, debían al menos estar conscientes de que los lectores a quienes escriben les enseñaron a pensar.

Nota: Hace más de dos años publicamos en nuestro Blog un artículo sobre los pro y contras de esta Necesaria pero dolorosa disyuntiva que titulamos: La libre importación de medicamentos. Una moneda con más de dos caras (Necesidad, Legalidad y Resiliencia)medicamentosDescubriendo el agua tibia.  ¿Miopía o ceguera profesional?

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